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INTRODUCCION

La descentralización constituye una importante reforma de Estado de interés común en diversos países de la región andina y de América Latina en general. La reacción al centralismo como una de las causas de la postergación, exclusión e inequidades que afecta a una gran parte de la población ha generado que se implementen políticas,  normas  e instrumentos que apuntan por diversas vías a otorgar mayores competencias, recursos y poder de decisión a los espacios subnacionales, sean de carácter local (municipal) o regional.

La descentralización en curso en los países de la región no solo ha respondido a decisiones de las autoridades gubernamentales, sino que en muchos casos ha formado parte de las prioridades de las agendas tanto de las representaciones políticas como de las organizaciones de la sociedad civil, en las que ubicamos a sectores empresariales, organizaciones no gubernamentales, profesionales  y organizaciones sociales de base. La descentralización se ha presentado en diversas realidades como una anhelada aspiración de poblaciones escasamente favorecidas por las políticas económicas y sociales oficiales.

Los procesos de descentralización en curso han sido resultado tanto de decisiones políticas, como de variados enfoques y estrategias, así como de determinadas realidades históricas, específicas para cada país, y que condicionan los niveles de avance alcanzados (factores culturales y económicos mayormente). A la hora de extraer lecciones o de establecer posibles compromisos de acción conjunta, es muy importante considerar y ponderar los diversos componentes que actúan en la descentralización, para determinar tanto aquellos que pueden ser tomados como comunes en la región, de aquellos otros que muestran particularidades nacionales.

Paralelo a estas iniciativas descentralistas, en los países de la región surgen otras preocupaciones como la relación entre el Gobierno con las organizaciones de la sociedad civil, mayor eficacia en la lucha contra la pobreza, el cumplimiento de los Objetivos del Milenio, la generación de oportunidades para promover el desarrollo local, como condiciones fundamentales en la construcción de ciudadanía y gobernabilidad democrática.

En ese escenario, cabe reflexionar en qué grado los procesos de descentralización iniciados en varios países de América Latina vienen favoreciendo a las poblaciones excluidas tanto en la atención a sus derechos y demandas más urgentes como en la creación de mayores oportunidades para un desarrollo más sostenible. Para ello hay que considerar los cambios que se hayan producido en el manejo e implementación de políticas sociales, tributarias, inversión local, fortalecimiento institucional, entre otros, a partir de la puesta en marcha de las políticas descentralistas. Asimismo, habría que considerar si la descentralización constituye o no parte de una reforma más integral de Estado.

Esta rica diversidad de realidades en América Latina, nos permite compartir experiencias y extraer lecciones y aportes que sean aprovechables en otros contextos. Es importante que conozcamos mas de cerca los diversos procesos en curso, sus dinámicas, el rol de los actores, las condiciones o escenarios que favorecen o restringen los resultados, entre otros aspectos que permitan ilustrarnos mutuamente, reconociendo inclusive que en cada país no siempre encontraremos las mismas lecturas y apreciaciones, las que pueden variar en función de los actores y sus ubicaciones en los espacios de poder.

En el caso peruano, el nuevo Gobierno Nacional del período 2006-2011, ha señalado oficialmente su compromiso por retomar y profundizar el actual proceso de descentralización, que constituye el octavo intento en la historia peruana. Esa voluntad política favorable, se vería grandemente beneficiada en un intercambio de experiencias y enfoques con otras realidades nacionales de la región.

Pudiendo haber varias entradas en este tema, nos interesa particularmente compartir las riquezas de los procesos de descentralización en marcha y su contribución efectiva en la reducción/ erradicación de la pobreza y la superación de las enormes desigualdades territoriales que generan a su vez diferencias marcadas en la generación de nuevas oportunidades de desarrollo local. No debemos perder de vista que los procesos de descentralización iniciados transfieren a los territorios locales y regionales la gestión de diversas políticas, por lo que se hace necesario analizar cuan eficientes son en esos contextos, identificándose los factores que faciliten o retrasan que se alcancen esos propósitos.

Para ello hemos considerado pertinente realizar un Seminario Internacional que nos permita un diálogo efectivo con representantes de instituciones públicas y privadas de diversos países de la región, cuyos resultados favorezcan el acercamiento entre nuestros países, esta vez a partir de un tema como es la descentralización y su aporte al desarrollo humano. Se trata de aprovechar los aciertos y limitaciones como enseñanzas para extraer lecciones que sean de utilidad para quienes desde espacios públicos y privados estamos involucrados en los procesos de descentralización para que aporten a la gobernabilidad democrática y la construcción de ciudadanía.

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