El Presupuesto Participativo puesto en marcha - a pesar de sus dificultades - ha logrado incorporar prácticas de planificación y de participación en la elaboración del presupuesto público.

Ha permitido identificar nuevas oportunidades de inversión, mejorar la transparencia y la calidad del gasto público, así como la atención de las necesidades de sectores excluidos de la población.

El presupuesto participativo y sus instrumentos, ya han sido ganados como espacios concretos de participación ciudadana, expresados en la gestión concertada regional y local.

Las dificultades del camino no provienen del Presupuesto Participativo.-

Aunque también encontramos dificultades en su aplicación, tales como:

Atomización de la inversión de los recursos públicos por factores diversos que no necesariamente son originados por el Presupuesto Participativo.
Retrasos en las transferencias presupuestales que obligan a decisiones sólo de las autoridades y al margen de este proceso.
Financiamientos de inversiones en obras no prioritarias.
Además, de una débil capacidad de planeamiento y formulación de proyectos desde la gestión de los órganos de gobierno local y regional.

Es necesario mejorar y consolidar esta política de Estado, que promueve no solo la eficiencia, sino la calidad de la gestión pública; profundizando la democracia y la gobernabilidad.

Continua...

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